La Provincia

Pedro Enrique Granado, el joven soldado que volvió a los brazos de su madre

Su número de sorteo para hacer el servicio militar fue el 998, le tocó Infantería de Marina, Batallón N° 3. Por ser el único varón entre 10 hermanos le querían

fi rmar la libreta, pero don Pedro se negó porque quería hacer la “colimba”, le tocó hacer el servicio en Mar de Plata.

Cuando estalló el conflicto bélico sus superiores les dijeron un día: “Vamos a practicartiros”, sin avisarle que lo llevaban a una guerra despiadada. Él se enteró

cuando llegó a Puerto Argentino. ¿Se imaginan ese momento?

 

Un triste aviso

 

Estando en las islas, una carta avisó a la familia que Pedro había muerto. ¿Se imaginan el dolor de su madre? Al terminar la guerra le dieron de baja y volvió a

Santiago, caminó desde la Capital unos 10 km. hasta que una camioneta lo acercó a Frías, llegó aproximadamente a las 20 horas a casa de su hermana. Pedro ahí

se enteró de que toda su familia, su madre, lo daban por muerto, que lo

lloraban. Su madre vivía a 3 km de la ciudad de Frías.

 

Al enterarse la situación pidió una bici para ir a ver a Elena, su mamá. Antes de llegar donde vivía, Pedro dio un grito característico, su madre pensó que el dolor la hacía escuchar la voz de su hijo. ¡Pero no! Pedro estaba ahí, ¡vivo! El abrazo, ¿lo imaginan? 

Islas Malvinas

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web