Aldosivi vivió una tarde épica y de enorme tensión en Mar del Plata: derrotó 4-2 a San Martín de San Juan en la última fecha del Torneo Clausura, un duelo directo en el que ambos se jugaban la permanencia.
El empate favorecía al Tiburón, mientras que al equipo sanjuanino solo le servía ganar para mantenerse en la categoría.
Primer tiempo trabado y sin emociones
La primera parte fue cerrada, friccionada y con pocas situaciones claras. Los nervios se hicieron protagonistas y ambos equipos sabían que un error podía costar caro.
Así, el entretiempo llegó sin goles y con un clima de máxima tensión entre los hinchas.
Segundo tiempo: estallido de goles y drama absoluto
El complemento transformó el partido en un verdadero espectáculo emocional.
San Martín golpeó primero con el gol de Barrera, que silenció el estadio y obligó a Aldosivi a reaccionar. Sin embargo, el Tiburón encontró rápido el empate: Moya marcó diez minutos más tarde y devolvió calma a la gente local, ya que ese 1-1 lo mantenía en la categoría.
Apenas dos minutos después, Aldosivi lo dio vuelta con un tanto que cambió por completo el pulso del encuentro. Con el 2-1, el equipo marplatense tomaba el control tanto del partido como del destino en el torneo.
Emoción al límite sobre el final
La tensión subió aún más cuando, a los 88 minutos, tras revisión del VAR, San Martín obtuvo un penal que Fernández cambió por gol. Con el 2-2, los sanjuaninos se ilusionaban, aunque el resultado todavía favorecía al Tiburón siempre que Godoy Cruz no ganara (en ese momento empataba 1-1).
Pero Aldosivi no se conformó: sacando del medio, fue con decisión a buscar la victoria y consiguió el 3-2 gracias a Giani, en una ráfaga que encendió la euforia en el Minella.
Ya en tiempo agregado, otro penal revisado por el VAR le dio al local la chance de sentenciar la historia. Preciado, que había ingresado desde el banco, marcó el 4-2 definitivo.
Una tarde inolvidable
Aldosivi cerró un partido completamente eufórico, lleno de giros, tensión y goles, logrando una permanencia sufrida pero celebrada con el alma por todo Mar del Plata.