Las declaraciones de Jorge Brito resonaron más en el exterior que lo que calaron en el búnker, donde lo percibieron como una nota más que no tuvo rebote negativo.
Sobre todo así lo sintió Marcelo Gallardo, quien, en definitiva, fue responsabilizado por el mal presente futbolístico.
Es que, al fin y al cabo, el mensaje general que envió el presidente fue de apoyo. Puertas adentro lo entendieron como una entrevista que buscó dar un espaldarazo, sin repercusiones nocivas, más allá del impacto lógico que generó esa frase resonante ("Gallardo es el principal responsable").
El propio entrenador, en la última conferencia tras la derrota con Sarmiento, se asumió como tal en un cruda autocrítica. Entonces, si bien no es normal que públicamente Brito declare en esos términos sobre la figura del DT, la percepción interna es que es un textual que puede sonar fuerte pero que también es entendible.
Antes que nada, porque es realista, y luego en función de que el mensaje no fue dañino ni tuvo intención de generar rispideces, sino todo lo contrario: estuvo teñido de un tono conciliador.
Si hubo —o no— un llamado de Brito a Gallardo, la sensación es que ni siquiera fue necesaria esa comunicación para aclarar los tantos.