Durante el partido en la Bombonera, Juan Martín del Potro se topó con Agustín Eugui, el productor rural uruguayo que encontró la camiseta azul y oro destinada al homenaje de Miguel Ángel Russo. Del Potro no pudo disimular su emoción al verlo entre la multitud.
La prenda había sido soltada desde lo alto por el plantel de Boca como tributo al fallecido entrenador, y su travesía hasta territorio uruguayo había conmovido a muchos. Eugui la rescató en un campo de Cañada Nieto, mientras trabajaba con su tractor, un gesto que fue acompañado más tarde por gestos de cariño de exjugadores y personas vinculadas al mundo Xeneize.
Al verlo, Del Potro se acercó, lo saludó con una sonrisa y lo abrazó brevemente. El momento quedó retratado como una instantánea de solidaridad entre el deporte, la memoria deportiva y el afecto humano, demostrando que los detalles simbólicos del fútbol también generan encuentros genuinos fuera de la cancha.