Es la despedida a un compañero de trabajo, a un viejo conocido del mundo del fútbol. Pero sobre todo, a un amigo. Claudio Úbeda atraviesa horas cargadas de dolor por la muerte de Miguel Ángel Russo, a quien acompaña en el cuerpo técnico desde hace años. Y juntos llegaron a Boca, a mediados de este año: Russo como técnico y Úbeda como su ayudante.
Las internaciones del DT hicieron que en varios partidos ocupara su lugar en el banco de suplentes. Ahora, con la partida de Miguelo -como lo conocían todos- será el Sifón -el apodo que Úbeda carga desde sus años de futbolista- quien se quede a cargo del plantel al menos hasta fin de año, tras ser ratificado en estos días por el presidente xeneize, Juan Román Riquelme. Continuará el legado de su amigo.
En las últimas semanas, lo dicho, Úbeda tomó el rol de entrenador principal en Boca. Se ocupó de dirigir prácticas y cumplir con los compromisos del equipo, mientras se comunicaba a diario con Russo. La relación entre ellos trascendía lo profesional. Apenas supo de su muerte, el Sifón fue una de las primeras personas en acercarse a su casa a despedirlo y acompañar a la familia.
Con la confirmación de Riquelme, junto a Úbeda continuará Juvenal Rodríguez como segundo ayudante de campo. Ambos compartieron con Russo experiencias en Al Nassr, Rosario Central y San Lorenzo y fueron campeones de la Copa de la Liga Profesional 2023 con el Canalla.
En la preparación física seguirán Adrián Geronimo y Cristian Aquino, quienes mantendrán la metodología de trabajo implementada en los últimos meses. Por su parte, Cristian Muñoz continuará como entrenador de arqueros.