La Selección Argentina cierra su camino en las Eliminatorias Sudamericanas frente a Ecuador en un partido que no cambia la clasificación rumbo al Mundial 2026, pero que plantea un interrogante clave: ¿cómo impactan las amonestaciones y expulsiones en el futuro inmediato del equipo de Lionel Scaloni?
El reglamento FIFA establece que las tarjetas amarillas acumuladas durante las Eliminatorias no se trasladan al Mundial. Es decir, un futbolista que vea una nueva amonestación en Quito no pondrá en riesgo su presencia en el debut mundialista.
La situación cambia en el caso de una expulsión. Una tarjeta roja sí se arrastra y el jugador sancionado deberá cumplir su suspensión en la Copa del Mundo, lo que podría dejarlo fuera del primer encuentro —o más, si la sanción es más severa—.
En cuanto a la Finalissima contra España, prevista para marzo de 2026, también existe una aclaración importante: las tarjetas de Eliminatorias no afectan ese partido ni sirven para limpiar suspensiones. Como no pertenece al mismo torneo, cualquier sanción pendiente de esta etapa no podrá cumplirse allí, y tampoco habrá riesgo de arrastrar amonestaciones a ese compromiso.
En resumen, las amarillas no representan peligro pensando en el futuro, pero una roja podría costar caro tanto en el plano deportivo como en la planificación de la Scaloneta rumbo a Estados Unidos, México y Canadá.