El enganche convirtió el segundo gol del partido tras capturar un rebote de un penal que le había atajado Franco Costanzo. Pero lo que vino después fue lo que terminó de inmortalizar la escena: corrió hacia la mitad de la cancha, frenó en seco y se llevó las manos a las orejas, en un gesto desafiante dirigido hacia el palco.
Aunque en ese momento intentó bajarle el tono, con una respuesta irónica —“es para mi hija, que le gusta el Topo Gigio”—, el mensaje tenía un destinatario claro: la dirigencia encabezada por Mauricio Macri.
Detrás del festejo había un conflicto profundo. Riquelme y varios referentes del plantel reclamaban un reconocimiento económico por los logros obtenidos: Boca venía de una etapa dorada con títulos locales, dos Copas Libertadores y una Intercontinental. Sin embargo, según el entorno del jugador, las primas no reflejaban ese éxito.
🔙 Hoy se cumplen 22 años de uno de los festejos más icónicos del fútbol argentino. Sí, el Topo Gigio, made in Juan Román Riquelme. 👐🏼 pic.twitter.com/dEcdLQXrPl
— Ataque Futbolero (@AtaqueFutbolero) April 8, 2023
Además, la relación se tensó aún más cuando desde la dirigencia se filtró información sobre un supuesto adelanto económico para la compra de una vivienda, lo que generó malestar en el futbolista.
Ese día, el “Topo Gigio” no fue solo un festejo: fue una señal. Marcó el quiebre definitivo entre Riquelme y la conducción del club, una relación que ya estaba deteriorada y que poco tiempo después derivaría en su transferencia al Barcelona.
A 25 años, la imagen sigue vigente: Román, de frente al poder, en silencio, pero diciendo todo.