A casi una década del accidente que estremeció al mundo del fútbol, Alan Ruschel volvió a hablar de lo vivido aquella noche. Con la voz marcada por el paso del tiempo, describió el instante en que todo comenzó a volverse extraño dentro del avión. “El piloto avisó que estábamos por aterrizar, dimos una vuelta, después otra, y nunca llegaba el descenso”, relató.
Según recordó, en uno de esos giros repentinos ocurrió algo que todavía lo persigue: las luces de la aeronave se apagaron por completo y un silencio absoluto invadió la cabina. “No hubo gritos, no hubo pánico. Solo esa sensación de ‘¿qué está pasando?’”, contó. Instantes después, una fuerte turbulencia sacudió el avión, sonó la alarma… y su memoria se detiene ahí.
Ruschel también mencionó una coincidencia que terminó siendo determinante. Su intención era viajar solo y acostarse en una fila trasera, pero un periodista ocupó el asiento. En ese momento, Marcos Follmann —otro de los sobrevivientes— lo llamó para que se sentara con él. Ese simple movimiento les salvó la vida.
“Los rescatistas me dijeron que estaba en shock, que pedía que llamaran a mi papá y que entregué mi alianza. No recuerdo nada de eso”, confesó.
A nueve años, las imágenes siguen siendo borrosas, pero el peso de aquella noche continúa marcando su memoria.