Estudiantes de Río Cuarto atraviesa un momento crítico en su primera experiencia en la máxima categoría del fútbol argentino y la crisis deportiva derivó en una fuerte decisión institucional: diez jugadores fueron separados del plantel por falta de compromiso.
El caso más resonante es el de Ramón “Wanchope” Ábila, uno de los refuerzos más importantes y apuesta fuerte de la dirigencia, que quedó en el centro de la escena por sus flojas actuaciones y cuestionamientos a su entrega.
Junto al delantero también fueron apartados Tobías Leiva, Tomás Olmos, Fernando Bersano, Nicolás Morro, Mauro Molina, Jeremías Ramponi, Agustín Morales, Tobías Ostchega y Renzo Bacchia.
A través de un comunicado oficial, el club explicó que los futbolistas “no se alinean con la entrega, compromiso y los objetivos deportivos que se exigen”, y aclaró que a partir de ahora entrenarán de manera diferenciada bajo supervisión del personal de la institución.
La medida se tomó luego de la derrota 2-1 ante Barracas Central, que profundizó el mal momento del equipo, que suma diez caídas en 13 fechas y apenas una victoria.
Con un panorama complicado en la tabla, el principal objetivo del club será ahora sumar puntos para mejorar su posición en la tabla anual y evitar el descenso en la segunda parte de la temporada.