River no solo lamenta la derrota en el Superclásico ante Boca, sino también una situación que ya genera fuerte preocupación: la fragilidad física de Sebastián Driussi, quien volvió a lesionarse y sumó un nuevo capítulo a una racha negativa.
El delantero de 30 años sufrió un desgarro durante el partido en el Monumental y debió salir en el primer tiempo, tras intentar seguir en cancha. Finalmente fue reemplazado y, horas más tarde, los estudios confirmaron la lesión muscular, que lo mantendrá fuera de las canchas cerca de un mes.
Pero el problema no es aislado. Desde su regreso a River a comienzos de 2025, Driussi acumula ocho lesiones, muchas de ellas musculares, que le impidieron tener continuidad.
El dato más impactante es el tiempo total que estuvo inactivo: ya suma al menos 188 días sin jugar, lo que equivale a más de seis meses fuera de las canchas.
A pesar de estas interrupciones, el delantero logró aportar 16 goles y 2 asistencias en 50 partidos, mostrando su jerarquía cada vez que pudo estar en condiciones.
Entre las lesiones más recurrentes aparecen desgarros y molestias musculares, además de un esguince de tobillo, en un contexto que empieza a encender alarmas en el cuerpo técnico.
La situación también toma peso por la inversión realizada por el club, que pagó cerca de 10 millones de dólares para repatriarlo.
Mientras River busca respuestas futbolísticas, el caso Driussi se vuelve central: un jugador clave, pero condicionado por un físico que no le da tregua.