El clásico entre Argentina y Brasil por el Campeonato Sudamericano Sub 17 terminó envuelto en un fuerte escándalo en Asunción, marcado por incidentes dentro del campo de juego y acusaciones de racismo que opacaron el resultado deportivo.
Brasil se impuso por 3-0 ante la Selección argentina y avanzó a las semifinales del torneo, logrando además la clasificación al próximo Mundial de la categoría. Sin embargo, el cierre del encuentro estuvo lejos de ser tranquilo y derivó en un clima de máxima tensión.
Tras el pitazo final, los jugadores argentinos reaccionaron ante las cargadas y festejos del conjunto brasileño, lo que provocó empujones, gritos y enfrentamientos entre ambos planteles. Los cuerpos técnicos intervinieron rápidamente para intentar controlar la situación y evitar que los incidentes pasaran a mayores.
En medio del caos, surgió una grave denuncia por parte del equipo brasileño, que acusó al futbolista argentino Matheo Benítez de haber realizado gestos considerados racistas. Según la versión de los jugadores verdeamarelos, el juvenil habría simulado movimientos vinculados a un mono durante el partido.
El árbitro del encuentro, el paraguayo David Ojeda, fue advertido de la situación, pero no activó el protocolo antirracismo, lo que generó nuevas críticas y aumentó la polémica en el cierre del partido.
De esta manera, un clásico juvenil de alta intensidad deportiva terminó completamente opacado por los incidentes y las acusaciones cruzadas entre ambos seleccionados.