El planeta fútbol vuelve a sacudirse con una de las noticias más impactantes de los últimos años. Por tercera edición consecutiva, la Selección de Italia se quedó sin el ansiado boleto a la máxima cita deportiva. En un repechaje europeo cargado de dramatismo y sufrimiento, la "Azzurra" cayó en la definición por penales ante Bosnia, que logró una clasificación histórica tras igualar 1 a 1 en los 120 minutos de juego.
El encuentro, disputado a todo o nada, tuvo un desarrollo sumamente cuesta arriba para el tetracampeón mundial. Si bien logró ponerse en ventaja a través de una aparición de Moise Kean, el partido dio un giro radical a los 41 minutos de la primera etapa tras la expulsión del defensor Alessandro Bastoni. Con un hombre menos durante más de una hora, el elenco italiano se vio obligado a replegarse. Aunque tuvo ocasiones de contragolpe para liquidar el pleito, terminó perdonando y sufrió el empate agónico de Haris Tabaković en el tramo final del tiempo reglamentario.
Tras una prórroga de 30 minutos donde el cansancio, el miedo a perder y la tensión se apoderaron de ambos seleccionados, el pasaje mundialista se definió desde el punto penal. Allí, los "Dragones" exhibieron una sangre fría envidiable y una efectividad perfecta: Benjamin Tahirovic, Haris Tabakovic, Kerim Alajbegovic y Esmir Bajraktarevic convirtieron sus remates para sellar un 4-1 irremontable. Por el lado italiano, solo Sandro Tonali logró inflar la red, mientras que la presión le jugó una mala pasada a Francesco Pio Esposito (desvió su disparo) y a Bryan Cristante (estrelló el balón en el travesaño).
De esta manera, Bosnia corona un camino heroico que ya había incluido una reciente victoria por penales ante Gales, asegurando su presencia entre los mejores equipos del globo. Por su parte, Italia, que venía de superar a Irlanda del Norte, suma un nuevo y doloroso capítulo a su oscura racha, concretando un fracaso rotundo que marcará a fuego a toda una generación de hinchas y jugadores.