Durante la ceremonia de presentación del fixture del Mundial 2026, celebrada en el Kennedy Center, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, protagonizó un gesto que rápidamente dio la vuelta al mundo: le pidió disculpas a Lionel Scaloni por haberle exigido, un día antes, el uso de guantes para trasladar la Copa del Mundo durante el sorteo de grupos.
La explicación llegó luego de que Infantino reconociera que desconocía que un campeón del mundo está habilitado por tradición a tocar el trofeo sin restricciones. “Pido disculpas en nombre de la FIFA, no lo sabía, me lo ha dicho ahora el Fenómeno”, expresó, en referencia al exfutbolista brasileño Ronaldo, quien le advirtió del error en plena ceremonia.
Acto seguido, invitó a Scaloni a subir al escenario y le entregó la Copa del Mundo en mano, reparando así el momento incómodo vivido en el sorteo realizado en Washington.
La Copa, valuada en unos 20 millones de dólares y elaborada en oro macizo, tiene un protocolo estricto: solo pueden tocarla los campeones, los entrenadores ganadores, los jefes de Estado y autoridades de la FIFA. El resto debe manipularla con guantes especiales. El trofeo suele exhibirse en el museo de la entidad en Zúrich, aunque su almacenamiento real permanece en absoluto secreto.
Cada cuatro años, la reliquia recorre el mundo bajo fuertes medidas de seguridad, con traslados blindados y custodia permanente. Incluso durante la actual gira por Estados Unidos, solo el presidente del país anfitrión está autorizado a sostenerla oficialmente.
El gesto de Infantino cerró así una polémica instalda entre los hinchas argentinos, quienes reclamaban el trato correspondiente al entrenador campeón del mundo. Scaloni, entre risas y aplausos, sostuvo el trofeo y la escena se volvió uno de los momentos más comentados de la jornada.1