Lanús consiguió este martes una ajustada, merecida y necesaria victoria como local por 1-0 ante Liga de Quito de Ecuador para alcanzar a su rival en la cima de la tabla de posiciones del grupo G de la Copa Libertadores, tras la tercera jornada. Agustín Cardozo, en el minuto 74, marcó el único gol del "Granate", que certificó su segunda victoria en casa de forma consecutiva luego del estreno con traspié en el debut ante Mirassol en Brasil.
La Copa Sudamericana es un recuerdo emotivo, pero el fútbol y la vida siguen. Entonces los hinchas navegan en un mar de impaciencia. La vara está alta, la Copa Libertadores exige y Lanús no puede con Liga de Quito en un duelo clave. Al fin de cuentas, el equipo ecuatoriano llegó a Cabrero y Guidi con el puntaje ideal y había que imponer el peso específico de la localía.
Hasta que se encendió Marcelino Moreno, el genio que estuvo nueve partidos ausente, que volvió en cuentagotas después de 139 minutos repartidos en las últimas tres fechas del Torneo Apertura con Banfield, Gimnasia de Mendoza y Central Córdoba.
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Y llegó el centro exacto del mendocino, pasado, al segundo palo. Ahí mismo, en ese hueco que todos descuidaron, Agustín Cardozo pegó un salto y definió con categoría. Explotó de felicidad la Fortaleza y Lanús alcanzó la cima del grupo G.Fue más que merecido el éxito "granate", que buscó más, que ostentó la tenencia, pero que recién lo pudo resolver a 12 minutos del epílogo. Tuvo que aparecer Moreno para lograr destrabar un partido bravo, que fue cortado, con pocas situaciones.
Se lo extrañaba a quien sufrió una metatarsalgia en el pie izquierdo, una lesión “poco incierta”, tal cual describió el cuerpo médico de Lanús. Se había lastimado el 9 de febrero tras el empate con Talleres en esa misma cancha.
Faltó con Independiente en Avellaneda, pero pudo jugar el ida y vuelta ante Flamengo por la Recopa Sudamericana. Dio la vuelta olímpica en el Maracaná y ya no pudo jugar hasta el clásico con Banfield cuando ingresó a los 22 minutos del segundo tiempo en el lugar de Matías Sepúlveda.
En el medio se perdió además los choques con Defensa y Justicia, Boca, Estudiantes, Newell's, Vélez, Argentinos y Platense. El equipo lo necesitaba urgente.
Moreno fue clave y no sólo por el gol. Fue el jugador más punzante de un equipo que extraña horrores al número “9”. Cuando Rodrigo Castillo había conseguido soltar el aura de José Sand, el goleador histórico, los dólares de Fluminense fueron irresistibles tras la victoria contra Flamengo.
Mauricio Pellegrino se vio obligado a improvisar con Ramiro Carrera, un volante corpulento sin alma de centrodelantero. En el complemento ingresó Yoshan Valois, algo más apto para el puesto. Y Walter Bou permaneció en el banco.