En una extensa y profunda entrevista en Radio LV11, en el programa “El Deportivo”, Lucas Victoriano analizó su presente al frente de Quimsa, reflexionó sobre su carrera y dejó definiciones sobre el básquet argentino y la cultura deportiva del país.
El DT reconoció que asumir en plena competencia no es sencillo, aunque lo tomó como parte de su crecimiento profesional. “Cuando uno agarra a mitad de temporada es porque hay un problema. No podés cambiar todo, tenés que adaptarte a lo que hay”, explicó. En ese sentido, recordó su reciente paso por España y aseguró que necesitaba atravesar experiencias incómodas para evolucionar.
Victoriano destacó que encontró en Quimsa un plantel con jerarquía, talento y predisposición para el trabajo. Señaló que el cambio de entrenador suele generar una “reconexión” en los jugadores y remarcó que su principal pedido es compromiso total: “100% físico, 100% concentración y 100% todos los días”.
También valoró la estructura y ambición institucional del club santiagueño, al que ya conocía por su paso anterior como asistente. “Es un club que siempre quiere estar arriba y eso implica un esfuerzo enorme en lo económico y en lo logístico”, sostuvo.
La crítica, la exigencia y el deporte argentino
Consultado sobre la crítica, el entrenador fue claro: entiende que forma parte del juego, aunque diferenció entre el análisis constructivo y la descalificación. “En Argentina cuesta el largo plazo. Se pierden cuatro partidos y ya dudan de todo”, expresó.
En cuanto al básquet nacional, consideró que competir contra potencias es cada vez más complejo por cuestiones estructurales y económicas. Remarcó la falta de políticas deportivas sostenidas y de infraestructura formativa: “No hay espacios para que un chico tire mil tiros por día. Después no podemos exigir resultados”.
A su vez, analizó la evolución del deporte moderno, donde prima cada vez más el biotipo físico y la polifuncionalidad por sobre el talento creativo tradicional. “Estamos perdiendo al ‘10’ clásico, al jugador diferente”, reflexionó.
Sueños pendientes y costado personal
En el tramo más íntimo de la charla, Victoriano confesó que uno de sus grandes sueños es dirigir a la Selección Argentina y participar de unos Juegos Olímpicos, algo que no pudo vivir como jugador en 2004. También reconoció su anhelo de entrenar algún día al Real Madrid Baloncesto, club donde se formó y vivió gran parte de su carrera.
Fuera del básquet, contó que disfruta del pádel en Santiago del Estero, estudia inglés y psicología deportiva, y que mantiene intacta su pasión por el fútbol, especialmente por Atlético Tucumán.
De cara a lo que viene, el DT se mostró optimista pero cauto: “Hay que tener paciencia. Si entrenamos bien, vamos a seguir siendo competitivos. Después la liga nos pondrá en nuestro lugar”.
Con serenidad y autocrítica, Lucas Victoriano dejó en claro que vive su etapa en Quimsa como un nuevo desafío personal y profesional, convencido de que el trabajo diario es el único camino para sostener el éxito.