El histórico exjugador brasileño Oscar Schmidt falleció a los 68 años en la región metropolitana de São Paulo, dejando un legado imborrable en el básquet internacional.
Apodado “Mano Santa” por su extraordinaria capacidad anotadora, Schmidt fue hospitalizado tras sufrir un malestar repentino en su domicilio. Si bien no se informaron oficialmente las causas de su muerte, desde hace más de 15 años enfrentaba un tumor cerebral.
Considerado el máximo anotador en la historia del básquetbol con 49.737 puntos, representó a la selección de Brasil en cinco Juegos Olímpicos consecutivos, entre Moscú 1980 y Atlanta 1996.
Su figura trascendió generaciones y fue admirada por grandes estrellas del deporte, entre ellas Kobe Bryant, quien lo reconoció como una de sus inspiraciones.
Entre sus logros más destacados se encuentran la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Indianápolis 1987 y el bronce en el Mundial de Filipinas 1978.
A nivel de clubes, desarrolló gran parte de su carrera en Brasil, además de pasos por el básquet europeo en Italia y España, donde también dejó una marca importante.
En 2013 fue incorporado al Salón de la Fama del Básquetbol, consolidando su lugar entre las máximas leyendas de la disciplina.
La Confederación Brasileña de Básquetbol lo despidió como un “símbolo eterno”, destacando su talento, su trayectoria y su legado dentro y fuera de la cancha.