Franco Colapinto sigue escribiendo una jornada inolvidable en el automovilismo argentino. En la segunda salida de su exhibición en Buenos Aires, el piloto se sube a una de las máquinas más icónicas de la historia: la mítica “Flecha de Plata” de Juan Manuel Fangio.
Se trata del Mercedes-Benz W196, el auto con el que el “Chueco” fue campeón del mundo en 1954 y 1955, y que marcó una época en la Fórmula 1 por su innovador diseño aerodinámico. Ahora, ese legado vuelve a rugir en manos de otro argentino.
Con apenas 22 años, Colapinto es el gran protagonista de un evento sin precedentes, en el que ya hizo vibrar al público con el Lotus E20 de 2012 con motor Renault V8, y ahora redobla la emoción al manejar una pieza histórica del automovilismo.
La exhibición, que se desarrolla durante toda la jornada, convoca a miles de fanáticos que siguen cada salida con entusiasmo, en un marco que mezcla historia, presente y una fuerte conexión con el público.
En la previa, el propio piloto había anticipado lo que significa este momento: “Estoy muy contento. Feliz de volver a la Argentina después de tanto tiempo. Es especial traer un auto de F1 luego de tantos años. Es un sueño que tenía desde chiquito”, expresó.
La imagen de Colapinto al volante de la “Flecha de Plata” no solo representa un espectáculo, sino también un símbolo: el puente entre la leyenda de Fangio y una nueva generación que vuelve a ilusionar al país con la Fórmula 1.