Pedro Oscar Urquiza, o simplemente "Pino", como lo llaman sus amigos, fue un destacado futbolista en la década de los 90s. Debutó a los 17 años de edad, en la primera división del Club Estudiantes de Huaico Hondo, donde se formó desde las categorías inferiores. Fue un volante por derecha, un luchador que se caracterizaba por su entrega y garra, y con llegada para el gol. También desplegó su juego en los clubes Mitre, Instituto Tráfico de Frías, Atlético Clodomira y Vélez de San Ramón.
Un hombre apasionado por el deporte, jugó en la liga amateur para desahogar su vicio por el fútbol. Pero, la pasión lo llevó a formarse como instructor de fútbol infantil. Dirigió su escuela en Los Quiroga, pero este año llegó a un acuerdo con la dirigencia del Club Estudiantes de Huaico Hondo, el club de sus amores. Dentro de este campo de acción, realizó cursos de capacitación de divisiones formativas de todos los deportes.
El experimentado entrenador tuvo una conversación con Nuevo Diario, donde expuso parte de su vida deportiva y el trabajo que desarrolla como formador de futuros futbolistas, una tarea nada fácil en este tiempo de gran evolución del juego.
Pedro, ¿Qué te dejó el fútbol?
- Gracias a Dios, el fútbol me dejó muchísimas cosas. Actualmente sigo ligado a este hermoso juego. Ahora estoy trabajando en las divisiones formativas de nuestro querido Club Estudiantes de Huaico Hondo, la entidad donde me inicié desde muy pequeño. Gracias a Dios, estamos trabajando con un importante proyecto. Hemos hablado con el presidente de la entidad, Elio Chávez, además de otros dirigentes. Llegamos a un acuerdo ya que pude ver el objetivo de ellos que es trabajar para crecer desde abajo, es decir desde las categorías inferiores. Dios quiera que podamos concretar cosas importantes. Aclaro que es un proyecto a largo plazo. En lo personal, confío en la conducción del Club.
¿Un amigo?
-Más que amigo, es un hermano de la vida, Germán Ibáñez. No nos vemos seguido, pero nos juntamos y disfrutamos buenos momentos. Compartimos charlas de las buenas cosas que nos pasan y más en las malas situaciones.
Hay una gran cantidad de pequeños cracks, ¿verdad?
-La verdad es que sí. Estamos en el proceso de observar. No tengo dudas que no solo hay cantidad, sino también calidad. Hay muchos chicos con condiciones para llegar muy alto. En esto quiero contar que estamos arreglando con algunas entidades del fútbol profesional, principalmente en Córdoba, Tucumán y Buenos Aires. El objetivo es buscarles posibilidades para que nuestros chicos tengan esa oportunidad para que muestren sus condiciones técnicas. Luego se verán los resultados. Lo importante es desarrollar un excelente trabajo para que cuando llegue ese momento, los chicos que sean convocados vayan de la mejor manera posible.
Otro tema que fue analizado por el entrenador, fue el nivel intelectual de los pequeños jugadores.
"Pino" Urquiza, llegaste a Estudiantes a los 8 años de edad, ¿qué ha cambiado de esos tiempos a la actualidad en las divisiones formativas?
-Debo decir que ha habido un cambio radical y tremendo, especialmente en los aspectos culturales y de educación. Hoy en día es diferente. Recuerdo que en mi época, el entrenador nos decía "quédense aquí unos segundos, no tardo, voy a ver al otro grupo", y nos quedábamos sentados en el lugar. Hoy esa conducta no existe, por ejemplo. La realidad es que hoy hay chicos que te hacen mala cara, un gesto, señas con los ojos, de las cejas, como diciendo "no estoy de acuerdo".
¿Qué haces en ese caso?
-La verdad es que hay que estar preparado para todo. Hay que tratarlo con mucho tacto. Hay especialmente chicos que son diferentes, creo que la tecnología ha cambiado todo.
También habló de la falta de atención de la familia en los niños.
¿Cómo es eso?
-Hay una gran porción de niños que carecen de la atención de los padres. Hoy en día hay chicos que se crían solos, estando con los padres, es decir, mamá y papá, se sienten solos. No hay tanto diálogo entre ellos y eso hace que aquí, en la cancha, vuelquen muchas inquietudes que ellos no pueden hablar con sus padres.
¿Un mensaje para los niños y jóvenes?
-Que no bajen los brazos, si a ellos les gusta esta profesión que nunca los bajen, aunque en el fútbol hay más momentos amargos que dulces, cuando les toque lo dulce, que lo disfruten al máximo-.
El día a día y su afición a la iglesia evangélica.
Pedro, ¿cómo es el día a día de alguien que trabaja, entrena a cientos de niños y también tiene que hacer un espacio para su familia?
-La verdad es que trabajo, soy empleado en una estación de servicio (Axion), siempre por la mañana, una vez a la semana disfruto del día libre. Por la tarde entreno a las divisiones inferiores y el fin de semana, nos dedicamos en familia (está casado con Soledad).
Sobre los niños, "Pino" Urquiza dijo: "Nos encontramos en el proceso de evaluación. No tengo dudas de que no solo existe cantidad, sino que también calidad. Contamos con muchos jóvenes cuyo talento y habilidades les pueden llevar muy lejos". El entrenador también realizó un análisis acerca del nivel intelectual de los jóvenes futbolistas.
"Pino" Urquiza, llegó a Estudiantes a los 8 años de edad. ¿Qué cambió de ese tiempo a la actualidad?
-La verdad que hubo cambio radical tremendo, en el aspecto cultural. Hoy es distinto. Recuerdo que en mí época, el entrenador nos decía ´se quedan aquí unos segundos, no tardo, veo al otro grupo¨ y nosotros nos quedábamos sentados en el lugar. Hoy no existe esa conducta, es un ejemplo. En la actualidad hay chicos que te hacen mala cara, diciendo no estoy de acuerdo. Hay que estar preparado para eso. Hay una gran porción de niños que carecen de la atención de los padres. Están solos, incluso estando con mamá y papá, se crían solos, no hay diálogo familiar y eso hace que en la cancha, vuelcan inquietudes que ellos no lo pueden hablar con sus padres"-.
Un fiel creyente de Dios
-En verdad, trabajo bastante. Soy empleado en una estación de servicio (Axion) y opero siempre por la mañana. Una vez por semana, disfruto de un día libre. Por la tarde, entreno a las divisiones inferiores de fútbol y durante el fin de semana, paso tiempo con mi familia. Estoy casado con Soledad Navarrete, y juntos tenemos cuatro hijos: Ivana, Gimena, Jesús y Victoria. Los fines de semana nos dedicamos a la iglesia (Puerta del Cielo). Ahí, intercambiamos diálogo con los pastores Taboada y Rosendo Salto".
¿Por qué eliges la iglesia?
-Hemos pasado por tiempos muy difíciles, que por circunstancias de la vida. Dios, nos han llevado hacia Él. Desde que tomé el paso de abrirme a Dios, mi vida cambió. Veo la vida de otra manera. Dios nos ha bendecido de maneras constantes y tengo una fe inquebrantable. Dios es inmenso, Dios siempre escucha.
En un día libre de obligaciones laborales y profesionales de fútbol, ¿cómo es "Pino" en casa?
-Me considero una persona a la que le gusta el orden y la limpieza. Me encargo de limpiar todo excepto la cocina, que dejo en manos de mi esposa, Soledad. Aunque, de vez en cuando, me encargo del asado (risas). Durante las comidas, suelo hablar con mis hijos sobre la importancia de mantener buenos hábitos y de rodearse de personas que fomenten conductas positivas y el respeto. Con Jesús, nuestro único hijo varón, hablamos de fútbol. Otro momento especial para todos, en especial para mí, es cuando nos visita Alma, mi nieta e hija de Ivana. Su presencia transforma nuestro mundo. Ella también ha cambiado nuestras vidas. Es, sin duda, una bendición de Dios.
La intimidad del “Pino”
Pedro Oscar Urquiza nació el 2 de abril de 1973 en Santiago del Estero.
Sus padres son Pedro Urquiza, ya fallecido, y Doña Alicia Alderete.
Ha estado casado con Soledad Navarrete durante 18 años, con quien tiene cuatro hijos: Ivana, Gimena, Jesús y Victoria.
Tiene una nieta llamada Alma, a quien describe con emoción como "la locura de la familia".
Se desempeña como empleado en la estación de servicio Axion y, en su tiempo privado, trabaja como entrenador en Estudiantes.