Una niñera de 24 años fue condenada a prisión perpetua sin posibilidad de libertad condicional por el asesinato de Kyrie, un nene de apenas 22 meses al que debía cuidar.
La sentencia se dictó el 4 de noviembre, luego de que un jurado encontrara culpable a Kimora Hodges de homicidio en primer grado y abuso infantil tras un juicio de seis días. El caso generó conmoción por la brutalidad de los hechos y el sufrimiento de la familia de la víctima.
El crimen que conmocionó a Michigan
Todo ocurrió en junio de 2022 en la ciudad de Roseville, cuando Hodges llamó a la madre del pequeño, Taylor Starks, de 18 años, y le dijo que su hijo había ingerido jabón y estaba sufriendo una reacción alérgica. Sin embargo, al llegar a su casa, Starks encontró a Kyrie convulsionando y lo llevó de urgencia al hospital.
Los médicos detectaron que el nene tenía hemorragia subdural y hemorragias retinianas bilaterales, lesiones compatibles con un fuerte traumatismo. Según contó la madre, el chico presentaba golpes en la cabeza, sangrado en los oídos y debió ser operado de urgencia.
“Todo lo que sé es que ella tiró a mi hijo contra la pared y lo sacudió muy fuerte. Eso es solo una parte de lo que le hizo”, contó Starks, devastada.
La condena y el mensaje de la Justicia
La investigación determinó que Hodges fue responsable de las graves lesiones que terminaron con la vida de Kyrie. Por eso, la Justicia la sentenció a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por el homicidio y a 15 a 40 años de prisión por el abuso infantil.
“El fallo de hoy refleja la gravedad del crimen cometido. Las acciones de la acusada provocaron la trágica muerte de un niño inocente, y el tribunal impuso una condena a perpetuidad para que rinda cuentas plenamente”, expresó el fiscal del condado de Macomb, Peter J. Lucido.
“Nuestros pensamientos están con la familia de la víctima, cuyas vidas cambiaron para siempre por este acto sin sentido. El sistema de justicia tiene el deber de proteger a los más vulnerables, y la sentencia de hoy subraya ese deber”, agregó.