En el marco del Día Mundial de la Tiroides, especialistas advirtieron sobre una de las complicaciones menos conocidas pero más frecuentes de las enfermedades tiroideas: la oftalmopatía tiroidea, una afección inflamatoria que puede comprometer seriamente la visión y modificar la apariencia física de los pacientes.
Según datos internacionales del Grupo Europeo sobre Orbitopatía de Graves (EUGOGO), entre el 25% y el 50% de las personas con enfermedad de Graves desarrollará algún grado de compromiso ocular. Aunque la mayoría de los casos son leves, entre un 3% y un 5% pueden evolucionar hacia cuadros graves con riesgo de pérdida visual.
La enfermedad ocurre cuando el sistema inmunológico ataca por error los tejidos que rodean al ojo, generando inflamación, aumento del volumen muscular y desplazamiento del globo ocular hacia adelante.
“Existe una autoinmunidad dirigida contra el receptor de TSH que no solo se expresa en la tiroides, sino también en los fibroblastos orbitarios”, explicó Rodolfo Vigo, jefe de Oftalmología del Hospital Universitario Austral y especialista en órbita y oculoplastia.
Entre los síntomas más frecuentes aparecen ojos saltones, inflamación de párpados, sequedad ocular, visión doble y molestias permanentes. En casos avanzados, la presión sobre el nervio óptico puede provocar daños irreversibles.
Lee también: Histórico pedido de perdón del papa León XIV por el rol de la Iglesia en la esclavitud
Los especialistas también remarcaron que el tabaquismo es uno de los principales factores de riesgo y uno de los mayores enemigos del tratamiento.
“Fumar aumenta la incidencia y la severidad de la orbitopatía, además de disminuir la respuesta a los tratamientos”, sostuvo Vigo, quien remarcó que abandonar el cigarrillo es fundamental para mejorar el pronóstico.
Por su parte, la endocrinóloga Jorgelina Guerra explicó que el impacto de esta enfermedad no es solo físico, sino también emocional y social. “La calidad de vida de muchos pacientes se ve seriamente afectada por las limitaciones visuales y por los cambios estéticos que produce la enfermedad”, señaló.
El abordaje médico requiere un trabajo conjunto entre endocrinólogos y oftalmólogos, con controles hormonales permanentes y tratamientos específicos según la etapa de la patología.
En las fases inflamatorias suelen utilizarse corticoides e inmunomoduladores para frenar el avance de la enfermedad. Posteriormente, algunos pacientes requieren cirugías reconstructivas para recuperar la funcionalidad ocular y la apariencia facial.
Los expertos coincidieron en que la detección temprana y el control adecuado de las hormonas tiroideas son claves para prevenir complicaciones graves y mejorar la calidad de vida de quienes padecen estas patologías.
Te puede interesar: El Servicio Secreto abate a un tirador tras un violento tiroteo en las inmediaciones de la Casa Blanca