Un hecho tan llamativo como insólito tuvo lugar en Kansas City, donde Lawrence John Ripple, de 70 años, protagonizó un asalto con un objetivo poco habitual: ser detenido para no volver a su hogar tras una fuerte discusión con su esposa.
Según consta en el expediente judicial, el hombre ingresó a una sucursal bancaria y entregó al cajero una nota en la que exigía la entrega de dinero. Tras recibir cerca de 3.000 dólares, lejos de huir, permaneció sentado en el vestíbulo aguardando la llegada de la Policía, que lo detuvo minutos más tarde sin que opusiera resistencia.
Durante los interrogatorios, Ripple admitió que su intención era ir a prisión, ya que consideraba que sería un lugar más tranquilo que su vivienda.
Sin embargo, el tribunal evaluó su edad y la ausencia de antecedentes penales, y resolvió imponerle una pena de seis meses de arresto domiciliario. De esta manera, el hombre terminó cumpliendo la condena en el mismo sitio del que intentó escapar: su propia casa.