Diversos estudios y especialistas coinciden en que las actividades manuales pueden tener un impacto positivo en la salud mental. Según informó el medio brasileño O Globo, prácticas como pintar, coser o dibujar contribuyen a reducir la ansiedad y la depresión.
El ritmo repetitivo de estas tareas favorece la concentración y la relajación, lo que permite a las personas desconectarse de preocupaciones y organizar mejor sus pensamientos.
Además, este tipo de actividades estimula la conexión con el presente, algo clave en un contexto donde la vida cotidiana está atravesada por el exceso de estímulos digitales.
Especialistas señalan que incorporar estos hábitos en la rutina diaria puede mejorar el bienestar emocional en personas de distintas edades, funcionando como una herramienta accesible para el manejo del estrés.
De esta manera, acciones simples y cotidianas pueden transformarse en aliadas para cuidar la salud mental y promover una mejor calidad de vida.