Científicos de todo el mundo han capturado el mapa más completo y de mayor resolución del gas frío en el centro de la Vía Láctea, el material primordial del que se forman las estrellas y los planetas. La información obtenida podría ayudar a entender mejor el origen de nuestro sistema solar.
La imagen fue obtenida gracias al Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), un conjunto de más de 50 antenas de radio ubicadas en los Andes chilenos, tras cuatro años de trabajo internacional. Según Steven Longmore, profesor de astrofísica de la Liverpool John Moores University y líder del proyecto ACES, esta es la primera vez que se tiene un mapa completo del gas frío en el centro galáctico.
“Nunca habíamos tenido una imagen de lo que está ocurriendo justo en el centro de nuestra galaxia… es como tener una vista desde arriba de toda la ciudad, no solo instantáneas de distintos puntos”, explicó Longmore.
El estudio se centró en la Zona Molecular Central (CMZ), un área extremadamente densa, caliente y turbulenta donde se encuentra Sagitario A*, un agujero negro supermasivo aproximadamente 4 millones de veces más masivo que el Sol. Longmore comparó el centro galáctico con una bañera que se vacía, donde el agujero negro actúa como desagüe y las nubes de gas molecular como el agua que gira a su alrededor.
La imagen mapea el gas molecular, compuesto por moléculas de hidrógeno, monóxido de carbono y otros compuestos complejos que eventualmente colapsarán para formar nuevas estrellas y sistemas planetarios. Comprender cuándo y dónde ocurrirá este colapso es el objetivo central de la encuesta ACES.
Para Richard Teague, profesor en el Massachusetts Institute of Technology, que no participó en el proyecto, la investigación representa una mirada sin precedentes:
“Observamos material formador de estrellas en este ambiente extremo. Es la primera mirada realmente detallada de cómo ese gas está distribuido en el espacio 3D”.
A diferencia de las imágenes conocidas de la Vía Láctea, que son ilustraciones, lo que ACES logró capturar es un mapa del gas en movimiento, utilizando espectroscopía para medir los desplazamientos provocados por el efecto Doppler. Esto permitió a los astrónomos detectar la dirección y velocidad del gas, algo que no se había logrado con estudios previos que combinaban baja resolución en áreas amplias o alta resolución en zonas pequeñas.
El nuevo mapa promete abrir una ventana sin precedentes para estudiar la dinámica del centro galáctico y el proceso de formación estelar en condiciones extremas, ofreciendo datos claves para la comprensión de nuestro universo.