Un grupo de científicos trabaja en una propuesta que podría revolucionar el almacenamiento de energía renovable: hundir enormes esferas de hormigón en el fondo del mar para aprovechar la presión del agua y generar electricidad.
El proyecto, desarrollado por el Instituto Fraunhofer, plantea una alternativa al tradicional almacenamiento hidroeléctrico. En lugar de utilizar represas, el sistema se basa en bolas huecas instaladas en el lecho marino que funcionan como unidades de energía.
El mecanismo es simple pero innovador: cuando las esferas están vacías, se consideran “cargadas”. Al abrir una válvula, el agua ingresa con fuerza, mueve una turbina y genera electricidad. Luego, el proceso se invierte para volver a almacenar energía.
Según los investigadores, el sistema funciona de manera óptima a profundidades de entre 600 y 800 metros, donde la presión del océano permite alcanzar altos niveles de eficiencia, estimados en un 80%.
En versiones a gran escala, estas estructuras podrían alcanzar hasta 30 metros de diámetro y almacenar cerca de 20 MWh por unidad. Además, podrían instalarse en conjunto, formando “parques” submarinos conectados entre sí.
El concepto ya fue probado en el lago de Constanza, en Europa, con resultados positivos en cuanto a funcionamiento y bajo impacto ambiental.
El próximo paso será instalar un prototipo más grande frente a la costa de California, con el objetivo de evaluar su rendimiento en condiciones reales antes de 2026.
Esta tecnología busca dar respuesta a uno de los principales desafíos de las energías renovables: cómo almacenar electricidad cuando hay exceso de producción —como en días de mucho sol o viento— y liberarla cuando la demanda lo requiera.
Si los ensayos continúan siendo exitosos, el sistema podría convertirse en una alternativa clave para estabilizar las redes eléctricas y acompañar el crecimiento de la energía limpia en el mundo.