China dio un paso fuerte en el escenario global al eliminar aranceles para casi todo el continente africano, en una decisión que profundiza su influencia económica y marca un contraste directo con la política comercial de Estados Unidos.
La medida, que ya entró en vigencia, permite que 53 de los 54 países africanos exporten sus productos al gigante asiático sin pagar impuestos. La única excepción es Eswatini, que mantiene vínculos diplomáticos con Taiwán.
Según las autoridades chinas, el objetivo es impulsar el “desarrollo común” y facilitar el ingreso de mercaderías que antes enfrentaban gravámenes de entre el 8% y el 30%. El impacto fue inmediato: un cargamento de 24 toneladas de manzanas sudafricanas fue el primero en beneficiarse al ingresar al país.
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La apertura también favorece a productos clave como el cacao de Costa de Marfil y Ghana, el café de Kenia y los cítricos de Sudáfrica, en un contexto donde varios países africanos buscan alternativas frente a los aranceles impuestos por Estados Unidos.Desde el gobierno sudafricano valoraron la iniciativa y remarcaron la intención de fortalecer el vínculo comercial con Beijing, en medio de un escenario internacional cada vez más competitivo.
Sin embargo, el crecimiento del intercambio también expone un desequilibrio: en 2025 alcanzó los 348.000 millones de dólares, pero con una balanza que favorece ampliamente a China, cuyas exportaciones crecieron mucho más que las importaciones desde África.
En este contexto, analistas señalan que China busca consolidarse como la gran alternativa frente al proteccionismo occidental, en una disputa que gana cada vez más peso en el tablero económico global.
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