El ex presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, fue condenado a cadena perpetua por cargos de insurrección vinculados a la declaración de una ley marcial de emergencia, en una sentencia dictada por el Tribunal del Distrito Central de Seúl y difundida públicamente.
Durante la lectura del fallo, el tribunal sostuvo que la clave del caso radica en el despliegue de tropas en la Asamblea Nacional, lo que consideró una vulneración directa de la autoridad del Parlamento. Según los jueces, la medida buscó impedir que el órgano legislativo pudiera ejercer sus funciones con normalidad durante un período significativo.
La Justicia interpretó que la imposición de la ley marcial se encuadra como insurrección cuando transgrede el orden constitucional, especialmente al interferir con el funcionamiento del poder legislativo.
En el proceso, la acusación sostuvo que el exmandatario orquestó la medida pese a no existir un escenario de guerra ni una emergencia nacional que la justificara, y que incluso se movilizaron fuerzas militares y policiales para obstaculizar la votación parlamentaria que buscaba levantar la medida.
Además, se lo señaló por intentar detener a dirigentes políticos de relevancia, entre ellos líderes partidarios y autoridades del Congreso, en el marco de la aplicación de la ley marcial.