Se cumplió una semana desde que comenzó la guerra en Medio Oriente, tras un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel sobre Irán. En estos siete días, ambos países lanzaron más de 6.400 misiles contra distintas zonas del país persa, mientras Irán respondió con bombardeos a bases aliadas y ataques a refinerías, aeropuertos y hoteles en la región.
El saldo humano es trágico: más de 1.100 personas fallecidas, la gran mayoría civiles, incluidos 183 menores. Entre las víctimas se encuentran 150 niñas de la escuela Shajareh Tayebeh, en la provincia iraní de Minab. La escalada también afecta la economía global: el barril de petróleo superó los 95 dólares y el gas natural licuado (GNL) sufrió aumentos significativos, mientras Irán bloqueó el estrecho de Ormuz, paso clave para el 20% del petróleo mundial.
Analistas internacionales sostienen que se trata de una “guerra mundial híbrida y fragmentada”. Leandro Morgenfeld explicó que, a diferencia de los conflictos del siglo XX, esta guerra tiene dimensiones económicas, tecnológicas, ideológicas y de inteligencia, y no se desarrolla de manera uniforme, sino por “pedacitos” en distintos escenarios.
Desde el inicio de las hostilidades, se registraron:
207 ataques en Teherán y 233 en otras provincias de Irán
145 bombardeos en el sur del Líbano, donde opera Hezbolá
Más de 40 ataques de misiles iraníes contra Israel y otros países aliados de Occidente, incluyendo Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Kuwait, Qatar, Omán, Irak, Siria y Egipto
El conflicto también tiene un trasfondo geopolítico: según Morgenfeld, Estados Unidos busca debilitar a China al afectar el suministro de petróleo, mientras se enfrenta a un mundo cada vez más multipolar, con potencias emergentes como Rusia e India disputando el orden internacional.
La Unión Europea, encabezada por Francia, ya envió buques militares para asegurar el estrecho de Ormuz, mientras la tensión entre Estados Unidos e Irán se mantiene en niveles máximos. Analistas como Oscar Laborde señalan que el conflicto es principalmente naval y aéreo, y que la muerte de Ali Khamenei no garantiza el colapso del régimen iraní.
Rafael Bielsa, excanciller argentino, afirmó que esta situación es trágica y compleja, y que ni Estados Unidos ni Irán respetan plenamente el derecho internacional, haciendo de este un conflicto peligroso con repercusiones globales.
A siete días del inicio de las hostilidades, la pregunta central sigue siendo cómo se definirá este conflicto: si se logrará derrotar al régimen iraní o si marcará el inicio de un cambio en la política estadounidense bajo el liderazgo de Donald Trump, según concluye Morgenfeld.