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El Mundo Chile

Corrieron a un policía por comerse los chizitos del auto donde habían asesinado a un nene

El repudiable e insólito episodio despertó la indignación de todos en la fuerza de seguridad. La bolsa de snacks habría pertenecido al pequeño fallecido. El caso resonó fuerte y abrió la polémica.

Un aberrante y doloroso episodio sacude por completo a las fuerzas policiales de Chile. Las altas autoridades chilenas de Carabineros decidieron expulsar de forma inmediata y deshonrosa a uno de sus efectivos, luego de que las cámaras de seguridad lo captaran comiéndose una bolsa de chizitos. El detalle macabro, que indignó a toda la comunidad, es que ese alimento estaba guardado dentro del automóvil secuestrado a la familia de Alejandro Fabián Águila Jorquera, un nene de apenas 12 años, hijo de un ciudadano argentino, que murió tras un brutal asalto.

El vehículo familiar se encontraba bajo estricta custodia en una dependencia policial de la comuna de San Bernardo, ubicada al sur de Santiago. En medio de un relevo de guardia, los uniformados realizaban un inventario de rutina para resguardar las pertenencias de las víctimas. Al notar la bolsa de snacks en el baúl, el oficial ahora apartado decidió tomarla, abrirla y consumirla sin ningún tipo de pudor frente a sus compañeros.

Tras revisar meticulosamente las grabaciones de seguridad, la cúpula policial confirmó el escandaloso accionar y dictaminó su salida inmediata por faltar gravemente al Código de Ética de la institución. Si bien la fuerza intentó aclarar que el hecho no se tipifica como un robo tradicional, se le abrió un severo sumario administrativo y se radicó la denuncia formal ante la Fiscalía Militar.

 

Un crimen atroz que destrozó a una familia

El asalto que desencadenó esta cadena de horrores y que tiene en vilo a la región ocurrió a fines de junio. El menor viajaba a bordo del rodado junto a su tía y su padre, de nacionalidad argentina, regresando de festejar su día en la vecina provincia de Mendoza. En ese oscuro trayecto, una banda de delincuentes armados con cuchillos los interceptó violentamente para robarles el auto.

Mientras los adultos lograron bajar a los empujones y salvar sus vidas, el niño quedó trágicamente enganchado al cinturón de seguridad de la parte trasera. En su fuga desesperada y a toda velocidad, los ladrones arrastraron al menor por casi tres kilómetros sobre el asfalto. Pese a los gritos desgarradores y las súplicas de su familia en plena calle, los asaltantes jamás frenaron la marcha, provocándole heridas letales al chico. Por este salvaje homicidio ya se encuentran detenidos seis sospechosos que enfrentan durísimos cargos penales.

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