A cuatro días de los terremotos que devastaron amplias zonas de Caracas y otras ciudades de Venezuela, los sobrevivientes continúan intentando reconstruir sus vidas en medio del dolor, mientras los equipos de rescate siguen buscando a miles de personas desaparecidas entre los escombros.
Cientos de familias instalaron carpas y refugios improvisados en el Parque Francisco de Miranda, ya que sus viviendas quedaron seriamente dañadas y las autoridades aún no autorizan el regreso a muchos edificios por riesgo de derrumbe.
Uno de los sobrevivientes, vecino del sector Concordia, relató que el edificio donde vivía sufrió graves daños estructurales. "Se cayeron las paredes del primer al tercer piso. Nosotros vivíamos en el quinto. Salimos porque mi sobrina fue la primera en bajar y entendimos que había que escapar", contó.
El hombre recordó que los segundos del terremoto fueron desesperantes. "Sentía que el edificio se movía de un lado para otro. Solo pensábamos en bajar porque si dudabas un instante, ahí te quedabas", expresó.
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En medio de la tragedia, también destacó la emoción que sintió al reencontrarse con su perro, que había quedado atrapado dentro de un ascensor. "Lo encontramos tranquilo y eso nos dio un poco de alivio", señaló.
Su sobrina resumió el sentimiento que hoy comparten muchos venezolanos: "Estamos vivos y le doy gracias a Dios por darnos otra oportunidad. Lo que vivimos fue realmente terrible".
Otro sobreviviente, oriundo de La Guaira, aseguró que la destrucción en esa ciudad fue prácticamente total. "Logramos salir con vida gracias a Dios, pero quedó todo devastado. De veinte edificios, diecinueve ya no se pueden habitar", afirmó.
Además de perder su vivienda, explicó que también quedó sin trabajo como consecuencia del desastre. "Hay miedo, tristeza y mucho dolor porque tuvimos que abandonar el lugar donde vivíamos tranquilos", lamentó.
Mientras tanto, numerosos voluntarios se acercan diariamente a los parques para colaborar con alimentos, abrigo y asistencia a las familias afectadas.
"Todos somos una sola familia y debemos ayudarnos entre nosotros", expresó una mujer que participa de las tareas solidarias. Otra voluntaria aseguró que no podía quedarse de brazos cruzados al ver la magnitud de la tragedia. "No teníamos otra cosa para ofrecer más que nuestras manos, y por eso estamos aquí", concluyó.