Un caso insólito ocurrido en Estados Unidos generó debate legal y ético luego de que el cirujano Richard Batista reclamara una compensación económica por el riñón que había donado a su entonces esposa.
El médico había realizado la donación, como parte del tratamiento de salud de su pareja. Sin embargo, años más tarde, tras la ruptura del matrimonio, presentó un pedido en el marco del proceso de divorcio.
Batista solicitó que su exesposa le devolviera el órgano o, en su defecto, una compensación de 1,5 millones de dólares.
El caso llegó a la Justicia, que rechazó el planteo al considerar que la donación del riñón constituye un acto voluntario y no puede ser objeto de devolución ni de valoración económica.
Además, se recordó que la legislación federal prohíbe la comercialización de órganos humanos, lo que imposibilita cualquier tipo de compensación como la solicitada.
Especialistas legales y médicos respaldaron la decisión judicial, señalando que el caso marca un antecedente llamativo sobre los límites entre los conflictos personales y el marco legal vigente.