El avance de la inteligencia artificial (IA) y el procesamiento masivo de datos está generando un impacto cada vez más visible en el consumo de recursos. Un estudio del International Monetary Fund advierte que los centros de datos que sostienen estas tecnologías ya demandan niveles de electricidad comparables con los de grandes economías europeas.
El paper, elaborado por el investigador Thijs Van de Graaf, indica que actualmente los centros de datos representan cerca del 1,5% del suministro eléctrico mundial, una cifra similar al consumo total del Reino Unido, superior al de Francia y apenas por debajo del de Alemania.
“La IA está devorando la electricidad”, resume el estudio, que señala que el crecimiento acelerado de esta tecnología multiplica las necesidades energéticas de la infraestructura digital.
Entrenar modelos consume energía equivalente a miles de hogares
El informe detalla que entrenar un modelo avanzado de lenguaje puede requerir la misma energía que decenas de miles de hogares durante un año, mientras que su funcionamiento a escala global aumenta exponencialmente el consumo.
Además, incluso las consultas cotidianas reflejan esa diferencia energética. Según estimaciones citadas por especialistas, una búsqueda tradicional en Google consume en promedio 0,3 Wh, mientras que una consulta a ChatGPT puede demandar cerca de 2,9 Wh, casi diez veces más.
Presión sobre las redes eléctricas
Aunque el aumento global de consumo por IA todavía representa una fracción del crecimiento energético total de la década, el impacto puede ser crítico en algunos países.
El estudio proyecta que en Estados Unidos y Japón los centros de datos podrían representar hasta el 50% del aumento de la demanda eléctrica hacia 2030.
En Irlanda, uno de los principales polos tecnológicos de Europa, estas instalaciones ya consumen más del 20% de la electricidad nacional, mientras que en el norte de Virginia (Estados Unidos) —la mayor concentración de centros de datos del mundo— utilizan cerca del 25% de la energía del estado.
No solo electricidad: también agua y minerales
El impacto de la inteligencia artificial no se limita a la energía. Los centros de datos necesitan grandes sistemas de refrigeración, que consumen millones de litros de agua diarios, y dependen de una compleja cadena de suministros de minerales críticos.
De acuerdo con proyecciones de la Agencia Internacional de Energía, hacia 2030 estos complejos podrían requerir cada año:
500.000 toneladas métricas de cobre
75.000 toneladas de silicio
Más del 10% de la demanda mundial de galio
Además, la construcción de un solo centro de datos de gran escala puede utilizar tanto cobre como el producido anualmente por una mina de tamaño medio.
Tecnología, energía y geopolítica
La carrera global por el liderazgo en inteligencia artificial también está generando tensiones geopolíticas por el control de los recursos necesarios para fabricar chips avanzados.
Gran parte de los semiconductores de última generación se producen en Taiwán a través de la empresa TSMC, mientras que China controla entre el 80% y el 90% del refinado mundial de minerales clave, como silicio, galio y tierras raras.
Ante este escenario, grandes empresas tecnológicas como Microsoft, Amazon y Google se han convertido en algunos de los mayores compradores de energía renovable del mundo e incluso estudian soluciones propias, que van desde geotermia avanzada hasta pequeños reactores nucleares modulares.
Un desafío para las próximas décadas
El informe concluye que el desarrollo de la inteligencia artificial depende cada vez más de recursos físicos tangibles, lo que obliga a los gobiernos a coordinar políticas digitales, energéticas y de recursos naturales.
Según el FMI, la manera en que los países gestionen esta demanda determinará la sostenibilidad de las redes eléctricas y el acceso a recursos básicos en la era de la inteligencia artificial.