Sarah Mullally hizo historia al convertirse en la primera mujer en asumir como arzobispa de Canterbury, el máximo cargo de la Iglesia de Inglaterra. Tras su designación, el Papa León XIV le envió un mensaje de felicitación en el que remarcó la necesidad de fortalecer el diálogo entre las distintas corrientes del cristianismo.
La flamante líder anglicana, de 63 años y con pasado como enfermera oncológica, asumió oficialmente durante una ceremonia que contó con la presencia de los príncipes William y Kate, además de referentes religiosos. Casada y madre de dos hijos, inicia su gestión en un contexto considerado clave para la Iglesia.
En su mensaje, el Papa destacó que el rol que ahora ocupa Mullally implica una gran responsabilidad no solo dentro de la diócesis de Canterbury, sino también en toda la Comunión Anglicana. Además, subrayó que comienza su ministerio en un momento crucial para esa comunidad religiosa.
El pontífice también hizo referencia a las diferencias históricas entre la Iglesia Católica y la Anglicana, y recordó que, pese a los avances logrados, persisten desacuerdos que ya habían sido señalados por sus predecesores. En ese sentido, sostuvo que esas divergencias no deben impedir el reconocimiento mutuo entre los creyentes.
En la misma línea, reafirmó su intención de continuar el camino del diálogo basado en la verdad y el respeto, con el objetivo de promover valores como la paz, la misericordia y la unidad. Asimismo, valoró el trabajo de los espacios de cooperación entre ambas iglesias, enfocados en los desafíos que enfrenta la humanidad en la actualidad.
La designación de Mullally marca un hito en la historia de la Iglesia Anglicana y abre una nueva etapa en el vínculo con el Vaticano, en medio de un escenario que combina avances, tensiones y la búsqueda de mayor acercamiento.