El príncipe Andrés recuperó la libertad luego de permanecer 11 horas en una dependencia policial del Reino Unido, donde fue interrogado en el marco de una investigación por presunta mala conducta durante su etapa como enviado comercial. La causa analiza posibles intercambios de información sensible con el financista Jeffrey Epstein.
Tras su paso por la comisaría de Aylsham, las autoridades resolvieron dejarlo en libertad bajo la figura legal conocida como “libre bajo investigación”, lo que implica que no fue imputado formalmente, aunque continúa vinculado al expediente y puede ser citado nuevamente si la pesquisa avanza.
El episodio marcó un hecho inusual en la historia reciente de la monarquía británica, ya que el hijo de la reina Isabel II fue sometido a los mismos procedimientos que cualquier sospechoso: registro, toma de huellas, fotografía policial y permanencia en una celda común durante el tiempo que duró la retención.
La investigación se centra en su desempeño en funciones oficiales y en comunicaciones que habrían incluido datos vinculados a viajes, gestiones internacionales y proyectos estratégicos. Los investigadores analizan documentación y correos electrónicos que formarían parte del expediente.
Según precisaron fuentes policiales, el plazo máximo para mantenerlo detenido sin cargos era de 24 horas, por lo que su liberación se produjo dentro de los tiempos legales establecidos.
El subjefe de policía a cargo confirmó que la causa se encuentra en una etapa inicial y que se brindarán novedades a medida que surjan avances.
Horas después del episodio, el rey Carlos III difundió un mensaje institucional en el que manifestó preocupación por la situación y aseguró que la Casa Real colaborará con la Justicia, remarcando que el proceso debe seguir su curso.