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El Mundo

El pueblo italiano del árbol navideño más grande del mundo, encendido alguna vez por el Papa Francisco

Gubbio vuelve a iluminar el Monte Ingino con su tradicional árbol gigante, una obra que reúne a miles de visitantes cada diciembre.

En el corazón de Italia, la ciudad medieval de Gubbio vive cada 7 de diciembre uno de los momentos más esperados del año: el encendido del árbol navideño más grande del planeta, una instalación luminosa que cubre la ladera del Monte Ingino y transforma por completo el paisaje invernal.

La tradición nació en 1981, cuando un grupo de vecinos decidió iluminar la montaña en vísperas del día de la Inmaculada Concepción. Aquel gesto improvisado se convirtió con el tiempo en un ícono navideño que marca el inicio de las celebraciones en la región. Desde entonces, el encendido se mantiene sin interrupciones y crece en espectacularidad cada año.

Durante un mes, hasta el 7 de enero, unas 950 luces componen la figura del árbol: cerca de 250 dibujan la estrella superior, 300 delinean su contorno y otras 400 colorean el interior. La obra alcanzó fama mundial en 1991, cuando obtuvo el Récord Guinness por su escala monumental: cerca de 1.000 m² de superficie iluminada, 750 metros de altura y 450 de base, con miles de metros de cableado que sostienen toda la estructura.

Detrás de este proyecto trabajan los alberaioli, un grupo de voluntarios que prepara cada temporada la instalación. También interviene un comité creado en 1992, encargado de coordinar las tareas que demandan más de 1.300 horas de trabajo anual. La comunidad, además, sostiene un fuerte compromiso con el cuidado ambiental: gran parte de la energía proviene de fuentes renovables, como la central ubicada en la Garganta de Furlo, complementada con paneles fotovoltaicos y tecnología LED de bajo consumo.

El acto del encendido reúne cada año a miles de personas en la Piazza 40 Martiri. Distintas personalidades tienen el honor de activar la iluminación y, en 2014, quien presionó el botón principal fue ni más ni menos que el Papa Francisco, un momento histórico que los habitantes aún recuerdan con emoción.

Entre las iniciativas más emotivas se encuentra “adopta una luz”, un programa que permite dedicar una de las lámparas a alguien especial. Aunque para 2025 ya no quedan disponibles, es posible leer en la web oficial los mensajes de quienes participaron, una forma simbólica de ser parte de esta tradición sin importar la distancia.

Gubbio, más allá de su imponente árbol, conserva el encanto de las ciudades medievales: calles de piedra, miradores y una atmósfera tranquila que conquista a los visitantes. Su celebración navideña convierte este rincón italiano en un destino único para vivir una Navidad distinta.

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