La tensión en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo y se trasladó al Mediterráneo. Francia y Grecia resolvieron reforzar militarmente a Chipre después del ataque con drones que impactó en instalaciones británicas en la isla, un punto estratégico clave para operaciones en la región.
El vocero del gobierno chipriota, Konstantinos Letymbiotis, confirmó la contribución francesa y detalló que Grecia ya desplegó cuatro cazas F-16 y dos fragatas con rumbo a la isla. Una de las embarcaciones cuenta con el sistema antidrones Centauro, diseñado para detectar y neutralizar objetivos a baja altura.
El lunes se registraron dos ataques con drones contra las áreas soberanas del Reino Unido en Chipre, incluyendo la base aérea de Akrotiri. Un aparato Shahed, de diseño iraní, cayó sobre la pista y provocó daños menores. Otros dos dispositivos fueron interceptados posteriormente. Según las primeras evaluaciones, los drones habrían volado a muy baja altura, lo que dificultó su detección por los sistemas antiaéreos.
El gobierno chipriota atribuyó la ofensiva a Hezbollah, milicia chií libanesa aliada de Irán. Las bases británicas en la isla, establecidas tras la independencia en 1960, tienen un rol central en las operaciones militares en Medio Oriente y el Mediterráneo oriental, lo que explica su valor estratégico en la actual escalada.
La advertencia de Irán a Europa
En paralelo al despliegue militar, Teherán lanzó un duro mensaje a las potencias europeas. Luego de que Alemania, Reino Unido y Francia mencionaran la posibilidad de emprender “acciones defensivas” para frenar las capacidades misilísticas iraníes, el gobierno de la república islámica reaccionó con firmeza.
El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmaeil Baqaei, fue categórico: “Sería un acto de guerra. Cualquier acción de ese tipo contra Irán sería considerada complicidad con los agresores”.