Un hecho tan insólito como llamativo ocurrió en un zoológico del Reino Unido, donde cinco loros fueron separados luego de comenzar a insultar a los visitantes y reírse entre ellos.
Las aves, de la especie loro gris africano, habrían aprendido las palabras durante un período en el que permanecieron juntas. Con el paso del tiempo, empezaron a repetirlas frente al público, generando sorpresa y risas entre quienes presenciaban la escena.
Según explicaron desde el zoológico, el comportamiento se reforzaba justamente por la reacción de las personas, ya que los loros respondían a las carcajadas y también interactuaban entre ellos, lo que potenciaba la repetición de los insultos.
Ante esta situación, las autoridades del lugar decidieron separarlos para evitar que ese tipo de lenguaje continúe propagándose entre otras aves.
El caso se volvió viral y despertó curiosidad sobre la capacidad de estos animales para imitar sonidos y palabras humanas, incluso en contextos inesperados.