Las autoridades españolas intensificaron los controles sanitarios después de confirmarse varios casos de peste porcina africana (PPA) en jabalíes de la zona de Barcelona. Se trata del primer registro de la enfermedad en más de 30 años en el país, lo que encendió señales de alerta tanto en la producción porcina como en la actividad exportadora.
Entre las acciones implementadas, se estableció un perímetro de vigilancia de 20 kilómetros alrededor del foco para restringir el movimiento de animales y productos derivados. También se reforzaron los controles en accesos fronterizos y puntos de ingreso de mercaderías, con el objetivo de impedir que el virus se desplace hacia otras regiones.
El gobierno aseguró que, por el momento, no se detectaron contagios en criaderos domésticos, lo que permite concentrar los esfuerzos en la fauna silvestre. Sin embargo, advirtió que la situación podría afectar gravemente a la actividad productiva si la enfermedad lograra expandirse.
En Cataluña se puso en marcha un plan especial para controlar la población de jabalíes, que incluye patrullajes, análisis de animales hallados muertos y monitoreo constante de la zona afectada. Además, se recomendó a las granjas reforzar las medidas de bioseguridad, especialmente en materia de transporte, higiene y manejo de residuos.
La vigilancia continúa activa mientras se busca evitar que la peste avance hacia otras provincias y provoque mayores consecuencias sanitarias y económicas.