Un curioso episodio ocurrió en 2012 en una cárcel de la ciudad de Ceres, cuando un grupo de reclusos intentó escapar del penal mediante un improvisado plan que terminó de manera insólita.
Según se conoció, los internos habían elaborado una estrategia para huir abriendo un agujero en la pared de su celda. Para realizar el trabajo utilizaron un tubo metálico perteneciente a la ducha, con el que fueron desgastando el material hasta lograr un pequeño boquete por el que pretendían salir uno tras otro.
El plan parecía avanzar con éxito en un primer momento, ya que uno de los reclusos logró atravesar el agujero y escapar del sector de la celda. Sin embargo, cuando el segundo preso intentó hacer lo mismo, la situación tomó un giro inesperado.
El orificio resultó ser demasiado pequeño y el hombre quedó atrapado en la pared, con parte de su cuerpo dentro de la celda y el resto hacia el exterior. Sus compañeros intentaron empujarlo para liberarlo, pero no lograron sacarlo del lugar.
Finalmente, el personal penitenciario intervino para retirarlo del boquete. Tras ser liberado, el recluso fue devuelto a su celda y el intento de fuga quedó frustrado, convirtiéndose con el tiempo en una anécdota que circuló ampliamente en internet.