Israel anunció que no buscará negociar la paz con Líbano luego de un ataque conjunto de Hezbollah e Irán, que lanzó más de 200 cohetes hacia el norte israelí. Según medios internacionales, el objetivo israelí es destruir los depósitos de armas y las posiciones militares del grupo islámico respaldado por Teherán, mediante una invasión terrestre considerada “masiva”.
Un funcionario israelí señaló que la operación buscará “tomar el control del territorio, empujar a Hezbollah hacia el norte y desmantelar sus posiciones militares y arsenales en las aldeas”, replicando el mismo esquema que aplicaron en Gaza, donde los ataques israelíes entre 2023 y 2025 dejaron más de 66.000 muertos, incluidos más de 18.000 niños, según la UNRWA.
El ataque conjunto de Hezbollah e Irán tuvo lugar el miércoles pasado en el norte de Israel, y provocó que las autoridades israelíes descartaran cualquier posibilidad de alto el fuego. Desde el 2 de marzo, los bombardeos israelíes en Líbano han causado 850 muertes, incluidos 107 niños, y dejaron 2.105 heridos, además de desplazar a más de 800.000 personas.
Según Axios y The Israel Times, esta podría ser la mayor invasión terrestre desde 2006, enfocada en controlar la zona sur del río Litani y neutralizar la infraestructura militar de Hezbollah, en un contexto que agrava la crisis humanitaria en la región.