El escenario geopolítico internacional sufrió una drástica sacudida durante la madrugada de este sábado, encendiendo las alarmas en todo el mundo por el temor a una guerra a gran escala. En una operación conjunta de extrema gravedad, Israel y Estados Unidos habrían lanzado un ataque militar coordinado contra distintos puntos de Irán.
Según reportó oficialmente el Ministerio de Defensa israelí, la maniobra se habría tratado de un "ataque preventivo" destinado a eliminar amenazas directas. Ante la inminencia de posibles represalias por parte del país islámico, Israel decidió declarar el estado de emergencia en todo su territorio. El ministro Israel Katz ordenó medidas excepcionales de seguridad, advirtiendo a la población civil que presuntamente se esperaría un contragolpe en el futuro inmediato, aunque evitó brindar mayores precisiones sobre las zonas iraníes que fueron blanco del bombardeo.
Explosiones en Teherán y cielos cerrados
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó el inicio de importantes "operaciones de combate" en suelo iraní. En la capital, Teherán, la situación se tornó caótica a plena luz del día. Testigos presenciales aseguraron haber escuchado fuertes detonaciones cerca de las oficinas del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, cuyo paradero por el momento seguiría siendo una verdadera incógnita, ya que no realiza apariciones públicas desde hace varios días.
Mientras una densa nube de humo se elevaba sobre el centro neurálgico del país, la televisión estatal iraní confirmó el ruido de las explosiones. Como medida de resguardo inmediato ante la continuidad del bombardeo, el gobierno de Irán habría decidido cerrar herméticamente su espacio aéreo, lanzando urgentes advertencias a los pilotos comerciales. Hasta el momento, no se habrían reportado víctimas fatales.
El trasfondo nuclear
Esta sorpresiva ofensiva se produce en medio de un clima de máxima alerta. Washington habría desplegado una imponente flota de aviones de combate y buques de guerra durante las semanas previas con el objetivo de presionar a Teherán sobre el avance de su programa nuclear.
A través de sus redes sociales oficiales, el mandatario estadounidense fue categórico respecto a los presuntos planes militares de sus adversarios y afirmó que no permitirán que el país de Medio Oriente logre desarrollar misiles con capacidad de alcanzar territorio norteamericano. "Irán nunca tendrá un arma nuclear", sentenció Trump, dejando al descubierto la extrema rigidez de esta nueva política internacional.