La arquera paraguaya María Antonieta Rojas rompió el silencio sobre su experiencia en el fútbol de Perú y denunció haber sido víctima de situaciones de discriminación por su apariencia física.
Según relató, durante su paso por distintos equipos fue blanco de comentarios ofensivos y actitudes hostiles debido a su contextura y color de piel. “Me miraban con cara de asco porque soy alta y rubia, me hacían sentir que no pertenecía”, expresó la deportista, visiblemente afectada.
Rojas aseguró que las agresiones verbales eran frecuentes en el ámbito deportivo y que la situación terminó impactando en su bienestar emocional. En ese sentido, describió su experiencia como un “calvario” que pocos se animan a visibilizar.
Sus declaraciones generaron una fuerte repercusión en redes sociales, donde se abrió un intenso debate. Mientras algunos usuarios respaldaron su testimonio y pidieron reflexionar sobre las distintas formas de discriminación, otros cuestionaron sus dichos y la acusaron de exagerar o no comprender el contexto cultural.
El caso volvió a poner en discusión la problemática del racismo en el deporte y la necesidad de promover entornos más inclusivos, tanto dentro como fuera de las canchas.