Un tribunal de Incheon condenó a siete años de prisión a una mujer de 50 años tras hallarla culpable de planificar y ejecutar un violento ataque contra su esposo, motivado por sospechas de infidelidad.
De acuerdo con la investigación judicial, la acusada, con la colaboración de su hija, recurrió a servicios de rastreo ilegal para ubicar al hombre. El hecho se produjo mientras la víctima dormía: en ese momento, la mujer, asistida por su yerno, lo inmovilizó y le provocó la mutilación permanente de su órgano reproductor.
El caso generó fuerte repercusión pública por la gravedad del ataque y por un detalle que impactó en el proceso médico posterior: la agresora se deshizo de la parte amputada arrojándola al inodoro, lo que impidió cualquier posibilidad de reconstrucción quirúrgica.
Si bien el hombre logró sobrevivir y durante el juicio solicitó indulgencia para su esposa, el tribunal consideró que el daño físico ocasionado era irreversible y dictó la pena de siete años de prisión para la autora principal. En tanto, el yerno fue sentenciado a cuatro años de cárcel por su participación directa en el hecho.
La Justicia surcoreana sostuvo que la planificación previa y la extrema violencia empleada fueron factores determinantes al momento de establecer las condenas.