Una enfermera de 25 años murió en el estado indio de Bengala Occidental tras permanecer casi un mes internada por el virus Nipah, según informaron fuentes sanitarias locales. El caso se registró en la ciudad de Barasat, donde la joven trabajaba, y se convirtió en la primera muerte vinculada a esta infección en la región en tiempos recientes.
La profesional había sido diagnosticada a mediados de enero y permanecía en estado crítico en un hospital privado de Barasat. En el mismo período, otro enfermero que también dio positivo logró recuperarse y recibió el alta médica.
El virus Nipah es una enfermedad zoonótica que puede provocar desde síntomas respiratorios severos hasta encefalitis fatal. Desde diciembre de 2025, el Ministerio de Salud de India había comunicado oficialmente dos casos en Bengala Occidental y descartó un riesgo de brote generalizado.
Qué dijo la OMS
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseguró que el riesgo de expansión del virus se considera bajo por el momento, al referirse a los fallecimientos registrados en India y Bangladés.
Según el organismo internacional, se realiza seguimiento a unos 230 contactos estrechos y, hasta ahora, no se detectaron nuevos casos. Además, señalaron que los brotes en ambos países no estarían relacionados entre sí.
En Bangladés, la OMS confirmó otra muerte reportada a comienzos de febrero: una mujer de alrededor de 40 años que ingresó a un centro de salud el 28 de enero y falleció ese mismo día. La paciente no tenía antecedentes de viaje, pero había consumido savia cruda de palma datilera, considerada un posible vehículo de transmisión del virus en brotes recurrentes en la región.
Vigilancia y antecedentes
La OMS remarcó que los contagios se localizaron en una zona fronteriza donde habitan murciélagos frugívoros, señalados como reservorio natural del virus. Desde 1998, los brotes registrados en India y Bangladés han tenido una tasa de letalidad cercana al 70%.
En Bangladés, los episodios suelen presentarse entre diciembre y abril, coincidiendo con la temporada de cosecha de savia de palma.
Por el momento, el organismo internacional mantiene la calificación de bajo riesgo para ambos países, aunque insistió en la importancia de reforzar la vigilancia epidemiológica, el seguimiento de contactos y los controles sanitarios mientras se evalúa la evolución de los casos.