Japón atraviesa uno de los inviernos más crudos de las últimas décadas. Una persistente ola de frío acompañada por intensas nevadas azota al archipiélago desde hace casi tres semanas y dejó un saldo trágico de al menos 46 personas fallecidas y 558 heridas, en medio de temperaturas extremas y acumulaciones históricas de nieve.
El fenómeno golpea con mayor intensidad a las regiones del norte, especialmente en las prefecturas de Niigata, Fukui, Tottori, Yamagata, Aomori y Hokkaido, donde se registraron los niveles más altos de nieve y múltiples situaciones de emergencia.
Gran parte de las muertes se produjeron durante tareas de limpieza de nieve en techos, por derrumbes de estructuras debilitadas por el peso del hielo y por accidentes de tránsito en carreteras congeladas. Además, cientos de personas debieron recibir atención médica por hipotermia, caídas y lesiones vinculadas a las condiciones climáticas extremas.
Las imágenes del temporal muestran ciudades cubiertas por metros de nieve, autos completamente enterrados y servicios afectados. El transporte público sufrió interrupciones, algunas localidades registraron cortes de energía y se dispusieron evacuaciones preventivas en sectores de riesgo.
Mientras continúan vigentes las alertas meteorológicas ante la posibilidad de nuevas nevadas, los equipos de emergencia trabajan intensamente para despejar caminos, restablecer el suministro eléctrico y asistir a poblaciones que permanecen aisladas. El invierno, habitual protagonista en el norte japonés, vuelve así a mostrar su cara más dura con un impacto humano y logístico de gran magnitud.