Benjamín Netanyahu explicó los motivos de la ofensiva contra Irán y sostuvo que el objetivo es llevar adelante una campaña “rápida y decisiva”. Según afirmó, el gobierno iraní atraviesa “su peor momento en 47 años”, un escenario que Israel considera determinante para actuar.
El mandatario descartó un conflicto prolongado y aseguró que “no habrá una guerra infinita”. En ese sentido, justificó los bombardeos al señalar que Teherán estaba desarrollando nuevos sitios y búnkeres subterráneos destinados a proteger su programa armamentístico.
“Comenzaron a construir nuevos lugares que habrían hecho inmunes sus programas de misiles balísticos y bombas atómicas en cuestión de meses. Si no se actúa ahora, no se podrá actuar después”, advirtió.
Las declaraciones del líder israelí se producen en medio de una escalada que mantiene en alerta a la comunidad internacional y que ya genera movimientos militares y advertencias cruzadas en toda la región.