Un episodio ocurrido en el barrio Bastidas, en el oriente de Santa Marta, generó preocupación y debate luego de que se conociera que una madre castigó físicamente a su hija debido a sus bajas calificaciones escolares.
De acuerdo con el testimonio de la propia mujer, la decisión de recurrir a un correctivo con una correa estuvo motivada por la frustración ante el desempeño académico de la menor. La madre argumentó que realiza un gran esfuerzo para garantizarle condiciones adecuadas de estudio, incluyendo útiles nuevos, acceso a internet y una alimentación diaria.
“Le doy todo lo necesario y no lo aprovecha”, habría señalado, al cuestionar la falta de compromiso de su hija con las responsabilidades escolares.
El hecho volvió a poner en discusión los métodos de crianza y los límites del castigo físico, una práctica ampliamente cuestionada por especialistas en derechos de la niñez. Al mismo tiempo, expuso una problemática social más amplia vinculada al sacrificio económico de muchas familias para sostener la educación de sus hijos.
El caso generó repercusión en la comunidad, donde distintas voces coinciden en la necesidad de promover el acompañamiento, el diálogo y herramientas educativas como vías más efectivas para el desarrollo de los estudiantes.