La búsqueda de Lucas Gámez, el niño argentino de 8 años desaparecido tras los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela, continúa sin descanso entre los escombros del edificio Miramar, en la localidad de Caraballeda, estado de La Guaira.
Mientras rescatistas y voluntarios mantienen las tareas de remoción de escombros, el padre del menor, Marcos Gámez, expresó el profundo dolor e incertidumbre que atraviesa la familia desde el derrumbe ocurrido el pasado 24 de junio.
"No tengo palabras para describirlo. Una cosa es verlo por videos y otra muy distinta es estar acá, buscando a tu hijo entre los escombros", manifestó conmovido, al tiempo que destacó el esfuerzo conjunto de vecinos, rescatistas y equipos de emergencia que trabajan en el lugar.
El hombre explicó que, durante las últimas horas, las autoridades informaron que habían escuchado la voz de un niño entre los restos del edificio, lo que renovó la esperanza de las familias. Sin embargo, más tarde se confirmó que la persona localizada era un adulto, situación que calificó como "muy decepcionante y frustrante".
Lucas se encontraba junto a sus tíos al momento del derrumbe. Según relataron sus familiares, ese día el ascensor correspondiente a los pisos pares estaba fuera de servicio, por lo que utilizaron el ascensor de los pisos impares. Esa circunstancia genera incertidumbre sobre el lugar exacto donde se encontraba el niño cuando colapsó la estructura.
Las tareas de búsqueda continúan con apoyo de equipos nacionales e internacionales, mientras la familia mantiene la esperanza de encontrar con vida al pequeño argentino.