El presidente de Rusia, Vladímir Putin, condenó la muerte del líder supremo iraní Alí Jameneí y la definió como un “asesinato” perpetrado en violación de las normas internacionales, en el marco de la ofensiva militar que sacude a Medio Oriente.
En un mensaje dirigido a su par iraní, Masud Pezeshkian, el jefe del Kremlin expresó sus condolencias por la muerte del ayatolá y manifestó su apoyo tanto a la dirigencia como al pueblo iraní, en una de las reacciones más firmes de Moscú desde el inicio de la crisis.
Putin sostuvo que Jameneí será recordado como un “destacado estadista” y resaltó su rol en el fortalecimiento de la relación entre Rusia e Irán, vínculo que en los últimos años se profundizó en áreas estratégicas como la energía, la defensa y el comercio.
En la misma línea, la diplomacia rusa ya había cuestionado los ataques contra territorio iraní, al considerar que se trató de acciones planificadas que incrementan el riesgo de una mayor desestabilización regional. Desde Moscú insistieron en la necesidad de detener la escalada y retomar una salida política y diplomática.
El Kremlin también dejó abierta la posibilidad de colaborar en iniciativas orientadas a una resolución pacífica del conflicto, remarcando la importancia del respeto al derecho internacional y del equilibrio de intereses en un escenario global cada vez más tensionado.