Rusia atraviesa una de sus peores crisis demográficas en décadas, con niveles de natalidad que han caído a cifras no registradas desde 1999. En paralelo, la tasa de mortalidad se mantiene elevada, lo que encendió alarmas en el gobierno y abrió el debate sobre posibles medidas para revertir la situación.
Según estimaciones preliminares de 2025, la cantidad de nacimientos continúa en descenso, lo que profundiza el llamado “invierno demográfico” que preocupa por su impacto en el futuro económico y social del país.
En ese contexto, comenzaron a circular propuestas que generaron fuerte controversia. Una de ellas fue impulsada por un diputado regional de la Duma de Briansk, quien planteó restringir el acceso a internet durante la noche para parejas sin hijos.
La iniciativa parte de la idea de que el uso excesivo de tecnología y el entretenimiento digital estaría afectando la comunicación entre las parejas, reduciendo la formación de nuevas familias.
Sin embargo, la propuesta que más repercusión generó fue aún más extrema: interrumpir el suministro eléctrico y la conexión a internet entre las 22:00 y las 02:00, con el objetivo de fomentar el contacto interpersonal.
Aunque estas medidas no fueron adoptadas oficialmente a nivel nacional, su discusión dentro de ámbitos políticos refleja la gravedad del escenario demográfico que enfrenta el país.
El debate también abrió interrogantes sobre los límites de la intervención estatal en la vida privada y la efectividad real de este tipo de iniciativas frente a un problema estructural de largo plazo.