La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, protagonizó un tenso intercambio con legisladores demócratas durante su presentación ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes, en el marco de la reciente desclasificación de miles de documentos vinculados al financista Jeffrey Epstein.
Durante la audiencia, Bondi sostuvo que no existe evidencia que vincule al presidente Donald Trump con actividades ilícitas relacionadas con el caso. Sus declaraciones generaron una inmediata reacción por parte de congresistas demócratas, quienes cuestionaron la solidez de sus afirmaciones.
Uno de los momentos más álgidos se produjo cuando el congresista Ted Lieu exhibió imágenes en las que Trump aparece en eventos sociales junto a Epstein. Ante esa exposición, la fiscal respondió que no hay pruebas que indiquen la comisión de delitos por parte del mandatario.
El clima en la sala se tornó cada vez más tenso y derivó en intercambios verbales entre representantes de ambos partidos, en un contexto marcado por la publicación de más de tres millones de archivos vinculados a la causa.
El legislador republicano Thomas Massie también planteó cuestionamientos, esta vez relacionados con la supuesta filtración de identidades de víctimas y el manejo de información sensible. Bondi rechazó esas acusaciones y defendió la actuación del Departamento de Justicia.
La sesión contó además con la presencia de algunas víctimas de Epstein, quienes siguieron la audiencia desde las gradas del Capitolio. En ese marco, hubo reclamos para que la fiscal ofreciera disculpas formales, algo que finalmente no ocurrió.
Nuevo informe del FBI
En paralelo, un informe reciente del Buró Federal de Investigaciones (FBI) reveló que el día de la muerte de Epstein se habría implementado una maniobra para evitar la exposición mediática del traslado del cuerpo. Según el testimonio de un jefe de guardia, se habría simulado la presencia del cadáver en un vehículo oficial para desviar la atención de la prensa, mientras el cuerpo era retirado en otro automóvil.
Epstein fue hallado muerto el 10 de agosto de 2019 en su celda del Centro Correccional Metropolitano de Nueva York, donde aguardaba juicio por delitos de abuso y tráfico sexual de menores. La autopsia oficial determinó que se trató de un suicidio por ahorcamiento, aunque el caso continúa generando controversia pública.
Actualmente, Ghislaine Maxwell cumple una condena de 20 años de prisión por su participación en la red de captación y abuso de menores vinculada al financista.